lunes, 6 de junio de 2016

Hacer las cosas con amor...

Hacemos las cosas mal, simplemente porque no nos gusta hacerlas. ¿Has estado en una tienda donde parece que te estuvieran haciendo el favor de atenderte? Vas al salón de belleza y no te está gustando lo que está haciendo la empleada, pero te da miedo interrumpirla porque su cara enojada no da oportunidad de opinar en ningún momento. Las personas que no hacen bien su trabajo te hacen sentir incómoda, a nadie le gusta ver caras largas y mucho menos ir a gastar tu dinero en tiendas donde te atienden mal. 
 
En un restaurante el mesero se equivoca mil veces, cuando compras comida para llevar, llegando a tu casa te das cuenta de que la orden está incompleta; preguntas por una talla de alguna prenda en una tienda de ropa y con la mano en la cintura, sin buscar te dicen "no hay", caminas unos pasos y te encuentras mil tallas de las que tu estabas buscando.
 
El que barre, barre mal, el que limpia, limpia mal; el que atiende las quejas, las atiende mal.
 
¿Y nosotras?
 
Tal vez no nos damos cuenta pero hacemos también cosas mal. En nuestra casa o en el trabajo, basta con vernos a nosotras mismas en un espejo la cara que  tenemos al realizar alguna actividad, para saber si lo estamos haciendo con gusto o no.
 
La mayoría tenemos que hacer trabajos que no nos gustan, sin embargo, hay que hacerlos; ahí es cuando se te empiezan a caer las cosas, chocas con los muebles, se te inunda el baño, se te sale el perro, te pegas, te cortas, te tropiezas en la oficina, se te borran los archivos, bloqueas hasta tu computadora por escribir tan golpeado sobre el teclado, y a las que no les gusta cocinar se les queman hasta los trapos de la cocina.
 
Desde cosas simples como tender una cama, hasta algo tan importante como es cuidar y educar a nuestros hijos, debemos hacerlo con calidad. Vivimos en el mundo del "ahí se va", ya lo que queremos es terminar lo que estamos haciendo. y pasar a lo que sigue.
 
Estoy segura que la mayoría de las personas que hacen lo que les gusta son más exitosas que las que odian su trabajo, aunque al principio el salario o el pago sea mejor. A la larga odiar lo que haces no te hará ser competitivo ni mucho menos crecer en una empresa o en tu propio negocio.
 
Las personas que están a tu alrededor, ya sean tus hijos, tu esposo, tus empleados o tus clientes, no tienen la culpa de que no te guste lo que haces. En pocas palabras ¡No es su problema!
 
A veces la vida no es como nos la imaginábamos y no nos sentimos bien, sin embargo sí te haces la vida más fácil al rendirte a lo que te toca hacer. Cuidar a tus hijos, educarlos y estar con ellos no es opcional, por el contrario un trabajo si lo es. Puedes cambiarte y buscar hacer algo que te guste más y que disfrutes.
Nos han enseñado que hay que trabajar y ganarte las cosas con el sudor de la frente si no, no ganarás mucho... No es así. Hay muchas personas que no sudan, que no les cuesta hacer su trabajo, que lo disfrutan y que además les alcanza y les sobra para vivir como ellos quieren. 
 
Lo que sea que hagas hazlo con gusto y con amor, verás que rendirá más frutos y te sentirás mejor. Disfrutar lo que hacemos nos lleva a la paz diaria, a sentirnos bien y a hacer sentir bien a los que están a nuestro alrededor. La gente frustrada solo emana eso, frustración, enojo, coraje, y ganas de no volverla a ver por cierto.
 
Buscar la felicidad no es cosa de suerte, no es magia... en tus manos está encontrarla...
 
                                                                                                    Sinceramente
                                                                                                        Mariana
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 22 de mayo de 2016

Respetar el esposo de alguien más...

¿Cuántas amigas conoces que han coqueteado con un hombre casado? Salen a tomar un café, se mensajean, se "comprenden", hasta que llega lo inevitable e inician una relación.
La mayoría de ellas o no saben o se hacen las que no saben que es un hombre comprometido con alguien más. Lo comprendible sería que al saber que la persona con la que están saliendo está casado con otra mujer, en ese preciso momento, terminaran la relación.
 
¿Sabes que pasaría si ninguna mujer anduviera con alguien comprometido? ¿Si ninguna de nosotras aceptaría, por dinero, por comodidad o por orgullo, que su esposo le fuera infiel? Se erradicaría la infidelidad. Así de fácil y sencillo sería que todos los hombres fueran fieles.
 
Ellos no son santos, pero nosotras ayudaríamos mucho a que lo fueran y sólo tuvieran ojos para su pareja.
 
Muchas mujeres andan con un hombre casado sin pensar siquiera, en su esposa. No se les ocurre que es mujer como ella, que se siente sola, que trabaja mucho, que se siente abandonada y triste por su esposo, que sufre, que alguna vez fueron novios y que eran felices cuando se casaron. No piensan que tal vez el hombre le esté contando mentiras, él dice que es un santo y la esposa una bruja y es todo lo que les importa saber.
 
Todas en algún momento de nuestro matrimonio, nos hemos sentido tristes, cansadas, hartas, incomprendidas... Eso debería ser un motivo de unión, de solidaridad entre nosotras, no de abuso, de burla, de meter más el dedo en la llaga para que sufra la engañada.
 
Qué triste la amante que se burla de la esposa que no se arregla, ¡Claro que no se arregla, acaba de tener un bebé! !Por supuesto que esta semana no se arregló, los niños tienen exámenes, ella tuvo mil cosas que hacer y se descompuso la lavadora!
Qué injusta la amante que al tratar de "conquistar" más al novio le dice que ella siempre estará dispuesta a estar con él, a cualquier hora,  cualquier día, no como su esposa que está cansada en las noches cuando él llega del trabajo.
 
Pensar en todas como una misma, pensar en que tarde o temprano todas en algún momento de la vida vamos a estar cansadas y a sentirnos tristes, vamos a tener mucho que lavar y mucho que trabajar fuera de casa.
Respetar el esposo de alguien más, no importa quién sea la esposa, sin impartir juicios contra ella; respetarlo sólo porque es un hombre comprometido con alguien más, sólo por eso...
 
Respetarnos a nosotras mismas...
 
                                                                                                Sinceramente

                                                                                                   Mariana
 
 

domingo, 8 de mayo de 2016

Por favor, no me hagas convivir con ella

Pareciera que tu relación aunque no es perfecta, es normal. Un poco fría, de vez en cuando un poco romántica. Acostumbrados a la monotonía y a la rutina los días pasan. Los dos trabajan mucho y platican poco, aunque se vean varias horas al día, ese tiempo no es de calidad.
 
Así viste a tus padres vivir, y así crees que es lo normal. Sabías que tarde o temprano la "chispa" se perdería, y tu esposo pase lo que pase iba a seguir junto a ti, pues eres buena esposa, buena madre, buena mujer y  muy trabajadora también.
 
De pronto sientes que las cosas cambian, él se comporta diferente, a lo mejor es más atento pero sabes que es porque se siente culpable, no porque quiera reavivar nada...
Está más contento, sonríe... pero no contigo sino para sus adentros...
Cambia su rutina, se arregla más, se tarda más en llegar a casa...
 
Cualquier esposo puede cambiar su rutina, mejorar su apariencia, cambiar de humor, llegar a casa tarde después del trabajo, eso no quiere decir nada. Es algo que intuyes, algo que sabes que no anda bien. Cuando no eres una mujer celosa lo sabes más pronto que ninguna otra. Las amigas que son celosas siempre ven moros con tranchetes y todo lo ven sospechoso así que para ellas todo lo que haga y diga el esposo será usado en su contra, pero esa es otra historia.
 
Los pensamientos inundan tu cabeza y tal vez se refuercen con algún comentario de una de tus mejores amigas tratando de abrirte los ojos. Sin embargo, nada pasa, nada haces, nada cambia. Ya rondas en los 40 y no vas a empezar de nuevo, ni siquiera vas a permitir que alguien venga a quitarte lo que ya has trabajado durante tantos años.
 
Toda una vida amoldándote a alguien para que de pronto te quedes sin molde. Quedarte sin pareja, sin hogar, sola. Los pensamientos jamás traspasan tu mente, nunca se convierten en palabras, ni siquiera los vuelves a pensar. Decides que todo seguirá como siempre, pretendiendo que él no tiene otra mujer, continuando con la rutina diaria y la monotonía de siempre... Ni siquiera vas a investigar quién es ella. Para qué, si es más bonita que tú sufrirás más todavía, y si tú eres más bonita te dolerá el saber que ni siquiera lo pudiste retener a tu lado. Los demás se preguntan: ¿Cómo es que no se da cuenta? ¿Por qué no sospecha nada? No es posible que no se entere.
 
Lo peor llega cuando el hombre cínico abusa de tu "inocencia" y las presenta, las manda juntas a cerrar un negocio, a un curso o simplemente de vacaciones al mismo lugar, a lo mejor ni siquiera sabes que es ella la tercera en discordia, probablemente hasta se hagan amigas.
 
¡Qué humillación tan grande! Todo mundo está enterado que ella es la amante menos tú y si lo sabes peor aun...
 Es muy triste y doloroso que entre mujeres nos hagamos tanto daño, que no nos importe el dolor que pueda sentir una esposa al saber que su marido le es infiel. Que además nos burlemos de la esposa pensando que a ti nunca te va a pasar. La vida da muchas vueltas y todo se regresa triplicado, lo bueno y lo malo.
No permitas un matrimonio así, te vas a consumir en vida. Sí va a ser complicado al principio pero vas a salir adelante, mucha gente te quiere y lo más importante es que te quieras y te valores tú. Nunca somos demasiado grandes para claudicar y permitir una infidelidad.
Si hay vida, hay que disfrutarla y realmente vivirla.
 
Y un consejo para los esposos infieles:
"Ya es suficiente doloroso el saber que son infieles, por favor no la hagas convivir con ella..." 
 
                                                                                                      Sinceramente
                                                                                                         Mariana
 
 
 
 
 

domingo, 24 de abril de 2016

TU ESPEJO

Criticamos y juzgamos a las personas en automático, no nos damos cuenta ni siquiera cuando lo hacemos. Nos parece que algo no está bien y nuestro inconsciente salta. Algunas personas nos caen mal, "chocamos" con ellas y nunca nos ponemos a reflexionar la razón. Desde una incomodidad hasta el odio total hacia una persona, nos sacan de quicio y pensamos que sólo es por su manera de ser o de actuar que no va como nosotros nos comportamos o actuamos.
 
Por supuesto que los que hacen daño a la sociedad, los que cometen un delito, los que lastiman no nos gustan, ni a mi ni a nadie. Es lógico que nos enoje escuchar que alguien lastimó a un niño, que alguien abusó de su poder para enriquecerse, que alguien roba a la sociedad.
 
Sin embargo, la gente que está junto a nosotros, que está dentro de nuestro "clan", un vecino, un maestro, un compañero de trabajo, un familiar, tu mamá o tu papá que hagan algo que te moleste muchísimo, son una excelente oportunidad para ver nuestros propios defectos.
 
¡SON TU ESPEJO!
 
La persona que te saca de quicio, la que odias sin que te haya hecho algo grave, la que te cae mal sólo por su manera de ser ella, es tu reflejo.
 
Ahí está escondidito lo que tanto odias de ti y como tu inconsciente sí lo ve, porque el ve todo muuuy claro, al ver tu proyección en otra persona, te molesta. 
Seguro pensarás, "cómo me voy a parecer a mi jefa que es tan mala", "claro que yo no soy como mi tía que es tan grosera", "nunca he hecho cosas como la vecina que es tan metiche".
 
 
Tal vez no seas mala con tus compañeros de trabajo, pero eres mala con tus hijos, tal vez no eres grosera con tu familia pero eres grosera con tus vecinos, tal vez no eres metiche con tus vecinos pero eres metiche con tu esposo... Así funciona, ni más ni menos.
 
¡NOS PROYECTAMOS SIEMPRE!
 
Bueno, entre más te hayas enojado al leer lo anterior, más te pareces a esas personas que tanto odias, así de fácil, así de sencillo es, buscas defenderte y justificarte porque sabes que es verdad... y duele.
Pero no hay nada de malo en esto, al contrario gracias a ese espejo puedes reconocer lo que te hace vivir en incoherencia; que genial que puedas proyectar en una persona lo que no te gusta de ti, lo que hace que te odies y que atraigas personas que te lastimen y te recuerden lo poco que piensas que vales.
 
Vales mucho, demasiado, y somos fuertes para cambiar todas aquellas cosas que nos hacen ser infelices. Puedes hacerlo, puedes aprovecharte de ese espejo para mejorar, para cambiar, para tener paz interior...
 
Haciendo una reflexión, libre de juicios y de soberbia que nos ciegue a la verdad, te darás cuenta y descubrirás la piedra que te hace tropezar en la vida una y otra y otra vez...
 
                                                                                                          Sinceramente
 
                                                                                                       Mariana Oropeza
 


martes, 19 de abril de 2016

Hola amigos, les ofrezco una disculpa, me lastimé la mano y no puedo escribir, espero la próxima semana continuar con las publicaciones quincenales. Un abrazo.
Mariana Oropeza

domingo, 3 de abril de 2016

¿Casada o Soltera?

A la pregunta que recientemente hice en mi página de Facebook "¿Si pudieras regresar el tiempo, te volverías a casar?" La mayoría respondió NO. Pero no fue sólo un "no", contestaron un no, que se leía fácilmente lleno de rencor, de coraje, de arrepentimiento...
 
Entonces habiendo tantos ejemplos y tantas experiencias negativas que están muy cerca de nosotras, primas, tías, hermanas y amigas que se casaron, vivieron unos años de infierno y después se separaron, ¿Por qué insistimos en que el mejor estado de una mujer es estar casada? ¿Por qué es "anormal" ver a una mujer de 40 años soltera, y es totalmente normal ver a más de la mitad de las mujeres de la familia divorciadas?
 
Si las estadísticas no nos dicen nada, estamos en el hoyo.
Seguimos "dormidas" y esperando que alguien nos pida matrimonio, porque así debe ser, porque casarse es lo que se usa después de los 25, porque te van a ver feo si no te casas.
 
No importa si eres divorciada, si dejaste a tu familia sin fuerza ni dinero, sólo para darle en la torre a tu ex. Gastaste lo que tenías en abogados, en esconderte, en comprar testigos, eso es normal.
 
Casarte en contra de todos los pronósticos de la gente que te quería, tener hijos, sufrir, quedarte sin dinero y sin nada, eso es normal. Casarte con alguien que no trabaja, que te pega, que es alcohólico, pero es buena gente...  es normal. Casarte sin amor, sin estar segura ni siquiera de lo que quieres hacer al otro día, mucho menos de lo que quieres hacer en el futuro,  es normal.
 
Y lo anormal es seguir soltera, libre, trabajando, disfrutando la vida. Decidiendo por ti y para ti. Compartiendo con tus amigos y amigas, tener novio y no apresurar una boda sólo por tener una argolla de matrimonio.
 
Es muy triste que las principales personas que señalamos a una mujer que no se ha casado, somos nosotras mismas. ¿Será envidia el ataque verbal que le hacemos? ¿Será que nos reflejamos y al verla recordamos cuando éramos felices y solteras?
 
Mientras sigamos calladas, sin expresar lo que realmente pensamos, las bodas van a seguir, y los divorcios atrás de ellas. Casarse es genial cuando lo haces con la persona correcta y por los motivos correctos; cuando detrás de un sí acepto está, salirte de tu casa, tener dinero, tener una casa o simplemente, dejar de ser soltera, un matrimonio terminará engrosando las largas filas de trámites para divorciarse en el registro civil.
 
Piénsalo bien, la vida es sólo una, disfrútala cómo tú quieres, no como debe de ser.
 
                                                                                                 Sinceramente
                                                                                                     Mariana
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 13 de marzo de 2016

Todos están contra mí.

Toda la gente me lastima, no confían en mí y creen que soy tonta. Me ofenden con sus comentarios y todo absolutamente todo lo que dicen es para molestarme. El universo con todos sus integrantes humanos viven para fastidiarme la vida; la gente que sí es feliz se burla de mí. Disfruta lo que ha ganado muy fácilmente y no le importa si yo tengo o no tengo dinero para esas cosas.
 
Platican de sus viajes y andan en sus coches lujosos presumiendo y haciendo que los vea sólo para molestarme. Se sienten lo máximo y ni siquiera entienden lo que yo siento, no ven que trabajo tanto y no puedo tener lo que ellos tienen. Cada foto que veo de ellos, cada vez que cuentan sus súper historias, lo hacen para hacerme sentir menos. Ni siquiera saben por las que he pasado, soy una víctima de los demás. Todos están en mi contra y les alegra que yo esté mal. Deberían  darme dinero y tiempo, en lugar de gastárselo en cosas que ni necesitan.
 
¿Eres de las personas que piensan así? ¿De verdad crees que eres el centro del universo y todo gira en torno a ti? ¿De verdad crees que la gente que tiene más tiene la obligación de regalar su dinero y su tiempo?
 
Las acciones de las demás personas no tienen por qué afectarte a tal grado de odiarlas por lo que hacen, por lo que tienen o por cómo se divierten. Sea como sea que hayan tenido sus bienes materiales y sobre todo su tranquilidad, no es tu problema. Ni tienen por qué darte explicaciones al pasear o hacer cosas que tú no puedas hacer.
 
Las oportunidades en la vida ahí están, esperando por alguien que las quiera; esperando por alguien que sí crea que se las merece y que las quiere aprovechar. Cuántas personas hemos conocido todos, de origen muy humilde que ahora son grandes empresarios, son personas cultas, amables y con poder. Ellos no querían vivir en donde les tocó nacer, no querían vivir como sus padres ni tener carencias, culturales, emocionales y económicas.
 
Muchas veces somos injustos y creemos que "le tocó buena suerte", la suerte no existe, la suerte se fabrica, con tus pensamientos y con tus ganas de lograr algo. Liberándote de creencias que sólo te limitan y te benefician en cierto modo, cumplirás tus metas. Para eso primero hay que tenerlas, y actuar de manera coherente con lo que quieres y con lo que haces y piensas.
 
Es mejor ser víctima, es mejor ser el necesitado y dejar que la vida me lleve por donde más me regalen. Vas sirviéndote de las personas a tu antojo sólo porque es su obligación, ellos tienen más que yo, ellos deben darme mucho más que yo a ellos. Cualquier ayuda, después se convierte en una obligación, cualquier ayuda se convierte en un problema porque anulas a las personas.
 
Aquí en México hay varios programas de ayuda social para las personas que menos tienen. Conozco varias que ya no buscan trabajo, familias de cinco o seis hijos a los que se les da mensualmente una cantidad para cada niño, para comer y vivir, tienen médico y medicinas, escuela pública y no necesitan más. No buscan un trabajo porque les quitarían la ayuda. No piensan en los demás y en que esa ayuda es para salir adelante, no para vivir de ella eternamente. Así crecen esos niños y se hace un gran bucle imposible de romper.
 
Todos, absolutamente todos, tenemos el presente que queremos; por el que hemos luchado y el que ha resultado de nuestras decisiones anteriores. La buena noticia es que si no te gusta tu vida, nunca es tarde para cambiar. En el momento que decidas tomar las riendas y responsabilizarte de ella empezarás a ver los cambios, sí es difícil, sí hay que trabajar, sí hay que compartir y ser agradecido con los demás.
 
Lo que crees, lo creas...
 
                                                                                                    Sinceramente
                                                                                                        Mariana
 
 


lunes, 29 de febrero de 2016

"El día más feliz de mi vida"

Una boda, como sea que esta sea,  es un magno evento. Todos están felices, incluso los que están en contra de la boda, bajan la guardia y se divierten. Los novios contagian amor y felicidad a todos los que los rodean en esos momentos. Incluso cuando ves unos novios afuera de una Iglesia o en su coche de bodas te emocionas aunque no los conozcas.
 
Las novias son brillantes, es su día. Nadie se los podrá robar, nadie las podrá opacar; ese día ella es la mujer más bella de toda la fiesta. La mayoría de nosotras soñamos con ese momento, el vestido blanco con mucha tela hermosa y glamorosa, un hermoso peinado y el toque final, el hermoso velo de color claro que les cubre  la cabeza y los hombros y dan majestuosidad al atuendo.
 
Cuando ya te casaste, participar en una hermosa boda es genial, renuevas tus votos, te acuerdas de tu boda, definitivamente te acerca  más a tu pareja. Cuando todavía no te has casado, se convierte en un sueño verte así de hermosa, con el vestido blanco y el príncipe azul a tu lado. Algún día...
 
¿En qué momento todo ese sueño hecho realidad, todo ese amor, toda esa felicidad se desvanece? ¿En qué momento empiezas a odiar tanto a tu pareja que después del divorcio no quieres ni encontrártelo en la calle? ¿En qué momento se convirtió tu sueño hecho realidad en odio y frustraciones?
 
He asistido a muchas bodas, he sido testigo del amor que se prometen para la eternidad las parejas ante el altar y ante un juez. Y también he sido testigo de la manera en que se pueden destrozar al cabo de los años esos mismos novios enamorados y enamoradas "para siempre". 
 
Se odian, simplemente, se odian. No se toleran, se lastiman, se hacen daño. Al mismo tiempo los dos y ninguno tiene la razón. Y lo peor, llega la infidelidad, de cualquiera de los dos, ahora hombres y mujeres por igual, sin escrúpulos o remordimientos, tienen una relación con otra persona y tan campantes y como si nada llegan a su casa.
 
 En qué parte de la historia se les olvidó que con el corazón en la mano se dijeron "te seré fiel por el resto de mi vida". ¿Será que no lo sentían? ¿Será que fue sólo una mentira para cumplir con los requisitos sociales?
 
Después de tomar una decisión tan importante como es casarse con alguien, nunca se nos debe olvidar ese día "inolvidable". Los votos, el compromiso con  Dios, con la Iglesia y con nuestros padres, jamás debe borrarse de nuestra memoria, dimos nuestra palabra, prometimos muchas cosas, las cuales al sonar trilladas pareciera que carecen de importancia al cabo de los años.
 
Se me hace imposible que de la noche a la mañana pasen del amor al odio, algo tuvo que pasar, algo sucedió demasiadas veces, las cuales pasaron desapercibidas para los dos, para que ese amor tan grande además de que desapareciera, se convirtiera en un odio y un desprecio jamás contenido por alguien.
 
Creo que una buena estrategia es vivir cada día como si fuera un día especial, aunque hagas lo mismo, aunque te canses igual que siempre, aunque te hagan enojar... al final de cada día debemos resolver los problemas, dejar asuntos para después, o pretender que nada pasó, cuando sí pasó algo que no te gustó, hace que el amor se muera.
 
Respetarse mutuamente, interesarse por las cosas del otro, arreglarse y mantenerse si no mejor, al menos igual que cuando te conoció tu pareja es obligatorio. Son cosas que no puedes posponer, ni mucho menos hacerlo un día sí y cinco no.
 
El cuento de la plantita que florece día con día ya nos la sabemos... pero no la actuamos. Se necesitan muchos pantalones para actuarla, para crear un gran jardín... para vivir: "Felices para siempre".
 
Sinceramente 
 Mariana
 
(Te quiero amigo y les deseo toda la felicidad del mundo, Rubén R.)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 14 de febrero de 2016

Pensando en los demás

¿Te has fijado cómo platicas?
Si no lo has hecho, pon atención a cómo lo  haces cuando estás en medio de una conversación con alguien que sea parte de tu entorno social, tu familia, tus amigos, tus alumnos o tus vecinos. ¿Escuchas con atención lo que te está diciendo la otra persona? O solo recibes el mensaje pensando en ese mismo momento qué es lo que vas a contestar.
 
A veces vivimos sólo para nosotros y para ver que provecho le podemos sacar a todo, hasta a una plática. Peor si estamos enojados, aunque la persona que tengamos enfrente no tenga la culpa, buscamos inconscientemente alguna palabra que nos haga terminar de explotar y desquitarnos con ella.
Esa persona no tiene la culpa de tu enojo. Si te está platicando algo es porque le interesa compartirlo contigo, le interesa tu opinión. No quiere que la juzgues, que debatas su posición, que la corrijas o la eduques. A menos claro que ella te lo pida.
 
Pensamos que solo nuestros problemas y situaciones importan. Nos da flojera escuchar la vida de lo demás simplemente porque no es la nuestra. Sin embargo, si tenemos una oportunidad para sacar algo bueno de esa plática, entonces sí nos importa.
 
Hay personas que son del club de la  del llanto perpetuo, y siempre les pasa algo, sobre todo malo. Y pues ya está acostumbrada a que le pregunten ¿y ahora cómo te ha ido? Cuentan por mil horas lo mal que les fue esa semana, ese día y por supuesto sus pronósticos de desgracias para los próximos días también forman parte de su monólogo.
 
Recuerda que el que la demás gente no viva quejándose de lo que le pasa, no significa que viva en una nube color de rosa. Es importante también para ellos que les preguntes ¿ý tú cómo estás? Nada más que tu intención y tu atención no debe acabar al terminar esa pregunta. Debemos interesarnos por lo que el otro te está contando sin pensar que le vas a contestar... sólo escucha.

Se vale no querer hablar con alguien, se vale que no te guste lo que dice, se vale no estar de acuerdo con todos los demás, entonces vivamos en coherencia y haz también, que no se valga sólo utilizar a las personas de confesores personales a tu conveniencia.

Todos somos uno, cuando dejemos de pensar que vivimos separados de los demás y que lo que hagamos o hagan los otros no nos afecta, nuestro mundo será mejor, más coherente y más unido.

                                                                                                           Sinceramente

                                                                                                               Mariana

 
 

domingo, 31 de enero de 2016

Cada oveja con su pareja

Estamos enamoradas y nada nos importa, el flechazo fue inmediato; amor a primera vista, se gustan mutuamente y la atracción es tanta que decidieron empezar una relación sin ni siquiera platicar de las cosas que más les gustaban; al principio no sabías ni siquiera qué religión tenía, si tenía familia, si tenía un pasatiempo muy importante o a qué se dedicaba.
 
Pasó el tiempo y cada vez se gustaban más, todo era color de rosa y perfecto. Empezaste a darte cuenta de que sus costumbres no eran muy parecidas a las tuyas que digamos pero no importa, "el amor todo lo puede". Conociste a su familia y notaste que no tiene nada que ver con la tuya. No coincidían en nada, pensaban diferente, hablaban diferente, creían diferente, vestían diferente, comían diferente...
 
La mayoría de las mujeres cometemos el error de pensar, que nuestro futuro esposo, al casarse con nosotras se desligará por completo de su familia, pensamos que él es diferente y que tú dirigirás tu casa y lo "amoldarás" a tus costumbres y preferencias, pero no es así. Siempre ten presente que nació, creció y vivió los años más importantes de su  desarrollo en su casa, escuchando, viendo y haciendo lo mismo mucho tiempo. Necesitarías una buena terapia para borrarle ese disco duro, y la verdad creo que no deberíamos hacerlo. Todos cambiamos al casarnos y tal vez cambiemos varias ideas, pero de eso a "crear" un nuevo hombre que se ajuste a nuestro gusto, hay mucha diferencia. Mejor nos buscamos a  alguien que no haya que borrarle nada ¿no?
 
Como es lo normal, el tiempo de enamoramiento se acaba y ahí es cuando empiezan los problemas. Sobre todo cuando nacen los hijos. Desde que estabas embarazada ya te das cuenta de que no piensa igual que tú; él vio que en su familia el estar embarazada no cambiaba nada, sus primas, hermanas y tías seguían su vida normal, trabajaban, manejaban, tomaban, brincaban, nada de apapachos ni sentimentalismos, cuidados normales y la vida continuaba. Por el contrario en tu familia, un embarazo era toooodo un acontecimiento, apapachos, cumplir antojos, extremar cuidados, nada de excesos, ni trabajar, brincar, bailar o lo que sea que pudiera alterarte.
 
Nace el bebé y todo se pone peor. Tu eres de una religión, él de otra o ni siquiera cree en algo. Lo quieres bautizar y otra vez, problemas. Esos problemas grandes tensan tanto la situación que empiezan a salir mil problemas chicos, reproches por la comida, por como limpias, por como hablas.
 
Sigue pasando el tiempo y ahora sin tanto romance de por medio, todo es discusión. La educación de los hijos, el dinero, los juguetes, los compromisos, el trabajo.
Nadie está bien, nadie está mal. Simplemente son diferentes. No hay un juez que diga quien está en lo correcto y quien no, no podemos ser todos iguales, sería muy aburrido.
 
El amor es un sentimiento muy fuerte, y puede hacernos aceptar y entender a los demás, pero hay cosas que ni siquiera sabemos si estamos dispuestas a cambiar o no pensamos que tendríamos que cambiarlas para que no haya problemas en el futuro dentro de nuestro matrimonio.
 
Por muy enamorada que estés cuando veas tantas diferencias entre tú y tu novio, piensa antes de casarte qué estás dispuesta a cambiar y que no, platícalo con él, tal vez te des cuenta que ninguno está dispuesto a cambiar en nada, por eso es importante quedar "cada oveja, con su pareja".
 
                                                                                                      Sinceramente
                                                                                                          Mariana
 
 
 

domingo, 17 de enero de 2016

El amor no es suficiente

Nos enamoramos y no nos importa nada  más en la vida. Todo es color de rosa y pensamos que así seguirá. El amor todo lo resuelve, todo lo cura... todo lo paga.
Decidimos casarnos, (siempre presionando, es muy difícil que un hombre que no tiene nada material que ofrecerte, te pida matrimonio y te ruegue para que te cases con él, a menos que tu tengas suficiente dinero para los dos, pero esa sería otra historia), en contra de lo que tu familia y tus amigos queridos opinen, planeas tu boda o te vas a vivir con él,  pues no hay dinero para una fiesta.

Tu novio no tiene trabajo, tu tienes uno en el que apenas ganas el salario mínimo, pero no importa, con eso les alcanzará para empezar y por el amor que él te tiene encontrará un trabajo pronto y tendrás lo suficiente para vivir.

"Nada nos detendrá", piensas, mientras nos tengamos el uno al otro, todo estará bien. El amor es suficiente para salir adelante y lo único que nos interesa es estar juntos, despertar juntos "donde sea" y "como sea", pero juntos.

¡Te casas, pasan seis meses... y empiezan los problemas! Sin incluir el que la mayoría ya está embarazada para ese entonces porque pues no alcanzó el dinero ni siquiera para el doctor o para algún método anticonceptivo.

Te empiezas a dar cuenta, aunque no lo reconocerás, que tu mamá o tu papá, tenían razón. ¡De amor nadie vive, necesitas dinero!

No puedes llegar con el señor que cobra la renta y decirle, " amado casero, le dejo aquí tres abrazos llenos de cariño y amor en lugar de los tres meses que debo de renta", ni puedes entrar al mercado a repartir amor, a cambio de kilos de verdura o fruta.

Ahí es cuando (se supone, porque unas tardan muchos años en darse cuenta) abres los ojos, y sabes que no puedes vivir sólo de amor. Necesitas dinero para pagar la renta, el agua, la luz, el teléfono, la comida, el transporte, las medicinas, el jabón, las cosas básicas, que necesita un ser humano para vivir dignamente.
Si ya tienen un bebé, la lista de necesidades sería interminable y eterna porque entre más crecen más gastas dinero en ellos.

Pasa el tiempo y tu esposo no encuentra trabajo, tu ya no puedes con el trabajo de la casa y el de afuera, y de pronto, te das cuenta que el amor se acabó. Ya no soportas esa situación, el cuento de hadas se esfumó y ahora todo es diferente, estás cansada de lo mismo, aburrida y frustrada.

Cuando decidamos casarnos, debemos sentarnos y pensar un buen rato a solas, qué es lo que esperamos de ese matrimonio. Que objetivos tenemos y cómo los piensas lograr; dejarse llevar sólo por los sentimientos, cegarnos de amor no nos llevará a nada bueno. Hay que pensar, organizar y decidir si es lo que realmente queremos. Toma en cuenta la opinión de las amigas que te quieren, ellas difícilmente se equivocan.

Antes de dar el gran paso, recuerda que de amor, nadie vive...
 
                                                                                                Sinceramente
 
                                                                                                   Mariana

domingo, 10 de enero de 2016

MI NUEVO LIBRO

Qué tal queridas amigas, les quiero presentar mi nuevo libro "Estado civil: FELIZ" Lo escribí con mucho cariño pensando en cada una de ustedes y en las situaciones cotidianas que nos pasan a todas. Deseo de todo corazón que les guste, y les sirva para empezar a cambiar la percepción de las cosas que no te gustan. Es un libro virtual y lo pueden adquirir en Amazon.com para leerlo en Kindle.

¡Les deseo un increíble inicio de año!
                  Mariana
     


domingo, 3 de enero de 2016

La baja autoestima, el principal problema.

Nuestra mente es poderosa y ella busca lo que nuestro inconsciente le manda. Al no querernos, al odiar nuestro cuerpo, al enojarnos por el trabajo que tenemos, al no gustarnos nosotras mismas, nuestra voz, nuestra nariz, boca o cualquier parte del cuerpo, nos rechazamos. No nos queremos ni nos valoramos y es lo que nuestra mente por medio del inconsciente entiende.
 
Lo que rechazamos lo resistimos, luchamos contra eso siempre. Tal vez sin darnos cuenta, pero cada vez que te ves al espejo y te molesta lo que ves, te lastimas. Se convierte en una lucha diaria contra ti misma y contra las cosas que haces. Es tanto el rechazo que recibes de ti misma que el cuerpo necesita cada vez más ofensas, para reafirmar lo que estás pensando.
 
Esta es una de las razones por la que siempre "te tocan" parejas que te lastiman. Sorprendente ¿no? Por supuesto nuestro primer pensamiento al escuchar esto es ¡Claro que no! ¿Cómo es posible que yo misma busque a estos hombres? "A mí ni a nadie nos gusta que nos lastimen".
 
Por supuesto que no nos gusta, es ilógico que a alguien le guste vivir dentro de un infierno. Sin embargo, tu mente y cuerpo, buscan estar en coherencia; buscan hacer y decir justo lo que inconscientemente piensas. Si tú misma te lastimas al no valorarte y al decirte "gorda, fea, ojona" y demás, tu cuerpo se acostumbra a eso. Necesita estar junto a gente que lo lastime, porque es lo que está acostumbrado a escuchar, está muy acostumbrado a sentir rechazo por ti y necesita alimentarse de eso, de más rechazo cada vez. Cuando sientes que te rechazas "desde siempre" probablemente tengas un programa instalado, alguna creencia que viene desde que estabas en el vientre de tu mamá. Y eso también se puede cambiar.
 
Pensamos que la baja autoestima sólo la tienen las mujeres golpeadas. No es así, cada frase, por más  pequeña que parezca, que tú misma te digas rechazándote, hacen que el amor por ti misma cada vez se haga más pequeño, hasta que desaparezca, y es cuando permites todo tipo de abuso hacia tu persona.
 
El no amarte lo suficiente hace que los demás no te amen tampoco. Cuando tú les enseñas cuánto te quieres, si no están dispuestos a amarte igual, se irán por donde vinieron. Siempre se puede recuperar el amor por una misma, siempre.
 
¡NUNCA TE MERECES UN GOLPE! Jamás mereces que nadie te lastime, ni verbal, ni psicológica, ni físicamente. Busca ayuda, no es normal que te ofendan, no es normal que te peguen...
 
A veces creemos que la ayuda de un especialista sólo es para las mujeres que golpean a diario, para las que "es obvio" que no se quieren, para las mujeres de bajos recursos que no tuvieron una educación o un trabajo que las hiciera sentirse útiles. Muchas mujeres tenemos baja autoestima y no lo sabemos; para eso estudiaron los psicólogos, para ayudarnos, para hacernos entender y comprender que valemos mucho.
 
Hay muchos lugares donde te pueden ayudar. No estás sola. ¡Cambia tu percepción de la vida y vive feliz!
 
                                                                                                       Sinceramente
                                                                                                           Mariana
 


martes, 29 de diciembre de 2015

¡Para cambiar a los de arriba tienes que cambiar primero tú!

Como sociedad, al igual que de manera personal, creemos que somos perfectos, que lo merecemos todo y que el gobierno de nuestro país, nos tiene que proporcionar absolutamente todo.
Cuando estaba en la universidad, una maestra nos dijo: "cada país, tiene el gobierno que merece". En ese momento no lo entendí, ni siquiera lo creí, ¡Cómo era posible que nos mereciéramos tanto mal!
 
Al pasar de los años y al entender que cada persona crea su propio destino y sobre todo, que todo lo que está a nuestro alrededor es una proyección de nosotros mismos... lo entendí.
 
Hay mucho daño en la sociedad, mucha violencia, muchas carencias, económicas, afectivas y morales... Y pensamos "mira el gobierno cómo nos tiene" "queremos un cambio radical" (creyendo que cambiando de partido político cambiarán las cosas) "así nos tocó vivir" "los gobernantes han hecho así a nuestro país".
Lo peor es, que los que más se quejan, son los que más afectan al entorno.
 
¿Quién se queja? ¿Quién exige?
 
-El señor de 40 años que pasa más de la mitad del día en el teléfono compartiendo "memes" burlones de personas que trabajan en el gobierno; y no lo hace más tiempo porque tiene que dormir y que comer, por supuesto a expensas de algún familiar caritativo, ya que el trabajar simplemente, no se le da...
-El vecino que no paga el mantenimiento.
-El barrendero que barre mal.
-El dueño de la tienda que atiende mal.
-La empleada del cine que no sabe hacer su trabajo.
-El gerente de una gran empresa que trata mal a sus empleados.
-La señora que le ruega al policía para que no la multe por pasarse el alto.
-Los que se estacionan en lugares para discapacitados estando completamente aptos para caminar.
-El que no vota.
-El que no va a las juntas de la escuela.
-La mamá que se burla de las maestras de sus hijos quitándoles autoridad.
-Las chismosas.
-Las que por ahorrarse un alto se atraviesan por una gasolinera.
-Las que detienen veinte carros atrás, para comprar unas papitas afuera de la escuela.
-Los meseros que no hacen bien su trabajo.
-Los que tienen trabajo por "palancas".
-Los que tienen beca en el colegio sin merecerla porque son amigos del director.
-Los que siguen platicando de carro a carro sin importar el tiempo de las personas que no pueden avanzar.
-Los que dan dinero por una plaza de trabajo.
-La que es infiel.
-El que es infiel.
-El que no respeta las señales de tránsito.
-Los que se estacionan enfrente de una cochera ajena, aunque sea "un minutito".
-Los que encuentran algo y no lo devuelven.
-Los empleados de la taquería que siempre ponen incompleta la comida para llevar.
-El que abusa de su poder.
-El que abusa de su tamaño.
-La que abusa de su físico perfecto.
-Los que quince minutos antes de su salida del trabajo ya no contestan el teléfono, no les vayan a dejar más trabajo.
-Los que no se acomiden.
-Las mamás que no revisan la tarea de sus hijos.
-Los que hacen todo para obtener las cosas sin tener que trabajar.
-Las que se escudan en ser víctimas y de ahí no las sacas; claro, si lo dejan de ser tendrán que convertirse en mujeres responsables y para eso lo primero que hay que hacer, es trabajar.
-Los que reparten las cosas que les dan para los pobres, entre su familia, con el pretexto de que "también son pobres" (nunca lo serán más que las personas que viven en la sierra).
 Y sobre todo los padres que permiten que sus hijos abusen y hagan cosas que ahorita parece que no son graves pero lo serán cuando sean grandes.
 
Nuestro gobierno es nuestro espejo, voltea a tu alrededor y ve cómo estás tu, tu casa, tu fraccionamiento, tu colonia, tu municipio, tu estado... tu país. Dicen que para hacer un cambio hay que hacerlo de raíz.
¿Ya notaste quién es la raíz? Somos todos y cada uno de nosotros. ¿Está fácil no? No necesitas iniciar una revolución, ni hacer cosas extraordinarias para lograrlo. Creemos que las "pequeñas" cosas que hacemos o dejamos de hacer no afectan a nadie, todo absolutamente todo lo que hacemos y decimos tiene una consecuencia. El simple hecho de aventar un chicle a la calle hará que, junto a millones de chicles tapen una alcantarilla y se inunde tu casa.
Debemos imitar a las personas que actúan con rectitud, a los que siguen las reglas, a los que hacen bien su trabajo, a los que siempre dan un poco más de lo que les piden...
Todos tenemos el poder de hacer un gran cambio como sociedad, sólo necesitamos empezar  a hacerlo.
 
                                                                                                    Sinceramente
 
                                                                                                        Mariana
 
 
 

domingo, 13 de diciembre de 2015

Mujeres VS Mujeres

Creemos que nunca nos pasará, criticamos y juzgamos a las demás mujeres como si nosotras tuviéramos el futuro felizmente asegurado y no es así.  Criticamos a la exesposa de nuestra pareja cuando lo que deberíamos hacer es pensar, por qué tiene ella tanto resentimiento contra él. Estoy de acuerdo que una mujer puede hacer que un hombre sea diferente, sin embargo ese cambio, estoy segura, que no es radical. Ciertos trastornos como los celos, la mitomanía, la infidelidad y el alcoholismo no cambian sólo por amor.
 
No es una regla pero, cuántas veces  hemos visto esposas dando todo por su pareja y consolándolo por los "ataques" de su ex, y no pasan tres años cuando ella está igual que como estaba la primera esposa. Supongo que debes ser demasiado humilde para decir "que mala fui, la señora tenía razón, pobre, ya sé porqué se portaba así con él" Se necesita ser muy buena persona para reconocerlo.
 
Lanzamos toda nuestra furia contra nuestro mismo género. En el trabajo, muchas de nosotras tenemos privilegios con los compañeros y creamos muchas desventajas contra las compañeras, sobre todo cuando eres su jefa. Nos envidiamos, nos criticamos y no somos capaces de ayudarnos entre nosotras, no somos capaces de cosas tan fáciles como decirle a alguna desconocida en una fiesta, que trae el vestido levantado y se le ve "todo".
 
Todo esa energía negativa que lanzamos contra las demás, se nos regresa, y a las que nos la lanzaron a nosotras, también se les regresa; hemos creado una fuerza enorme que no nos sirve mas que para enfermarnos y amargarnos más. Todas contra todas. Yo te quito a tu marido porque a mi me quitaron a mi novio cuando era más joven, yo te quito tu trabajo, porque mi jefa anterior era una mala persona y así me desquito contigo.
 
Nos creemos Dios, y juzgamos y castigamos a las demás para que "sepan quien soy yo".
Nosotros no tenemos ni debemos castigar a nadie. Cada persona irá cosechando el fruto de lo que sembró. Y aquí mismo se verán las consecuencias de sus acciones y decisiones.
El odio y rencor, el estar planeando que decirle o hacerle a alguien para que sufra, te consume, y todo eso lo recibes sólo tú. A menos que la otra persona sea mágica o algo así, no escuchará ninguna de tus peleas internas y ficticias con ella. La única que escuchas eres tú, y a la única que le hace daño es a ti.
 
Qué pasaría si convirtiéramos esa fuerza en algo positivo... Nada ni nadie podría contra nosotras. Estoy segura que habría menos infidelidades, más armonía en el trabajo, en el vecindario...
 
Somos demasiadas y somos fuertes, cuando convirtamos esa energía en algo positivo, ¡podremos adueñarnos del mundo!
 
                                                                                                              Sinceramente
                                                                                                                  Mariana